“En Puebla ni el apellido ni compadrazgo otorgan impunidad”, sentencia Alejandro Armenta.
El gobernador de Puebla, Alejandro Armenta Mier, lanzó un mensaje contundente y sin matices: En mi gobierno se combate la corrupción de frente.
Por lo tanto pidió a la ciudadanía denunciar a cualquiera que, en su nombre o en el de su familia, acuda a oficinas públicas, la Fiscalía o el Poder Judicial a pedir favores o actos irregulares.
“Ningún familiar —dijo—, ya sea primo, sobrino, ascendente, comadre, compadre, de apellidos Armenta, Mier o Arellano, ni amigo que presuma relación de cinco o diez años, tiene pasaporte a la impunidad”.
“Hoy que soy gobernador no voy a permitir que compadres o familiares cometan actos fuera de la ley al amparo del compadrazgo o la familiaridad”.
Con más de 35 años en la vida pública —presidente municipal, diputado local, diputado federal, senador y ahora gobernador—, Armenta conoce bien los peligros del poder. “Cuando alguien tiene el poder, todos los cercanos dicen que todo es bueno… pero cuando sales, salen los defectos. Por eso pienso salir bien”, afirmó.
Y extendió la advertencia a autoridades municipales: “Piensen cómo quieren salir. Cuando se tiene el poder, hasta como cantan les chulean; pero termina el cargo y los defectos afloran”. Dijo ser testigo de cosas muy difíciles que les han pasado a ex autoridades.








