Durante la edición 2026 de la Feria de la Gordita, en la junta auxiliar de La Resurrección, se reportó la distribución de folletos promocionales vinculados a Celina Peña, actual servidora pública federal.
De acuerdo con asistentes, el material era entregado en distintos puntos del evento y contenía elementos de posicionamiento personal, bajo el nombre de “Latido Poblano”, un presunto medio de comunicación que habría sido utilizado como vehículo para difundir su imagen.
El hecho no pasa desapercibido en un contexto donde las autoridades electorales han puesto bajo revisión cualquier tipo de promoción personalizada fuera de los tiempos oficiales. Aunque no se ha confirmado el origen directo de los folletos, el uso de una plataforma mediática para impulsar la imagen de una funcionaria levanta cuestionamientos sobre posibles estrategias anticipadas rumbo a 2027.
Además, la utilización de un evento tradicional y de alta afluencia como la Feria de la Gordita para este tipo de difusión abre el debate sobre los límites entre la cobertura informativa y la propaganda encubierta.
Hasta el momento, ni la exfuncionaria ni autoridades vinculadas han emitido una postura clara sobre la distribución del material. Sin embargo, el episodio se suma a una serie de señalamientos recientes sobre promoción política adelantada en espacios públicos.
En un escenario político cada vez más activo, este tipo de acciones refuerzan la percepción de que la carrera electoral ya se juega fuera de los canales formales, aprovechando cualquier plataforma —incluso festividades comunitarias— para posicionar nombres y perfiles ante el electorado.







