El diputado tabasqueño Martín Palacios Calderón desató una ola de críticas tras afirmar que “el caballo es como una mujer más” y rematar con comentarios sobre “cuidar que coma bien y esté en buen estado de salud”.
La declaración, lejos de ser un simple “desliz”, ha sido señalada como una muestra preocupante de la visión que algunos funcionarios mantienen sobre las mujeres, reduciéndolas a un plano de control y cuidado similar al de un animal.
Diversas voces han advertido que este tipo de expresiones no pueden normalizarse, especialmente cuando provienen de representantes públicos que tienen la responsabilidad de legislar y tomar decisiones que impactan directamente en la vida de millones de personas.
Más que una frase desafortunada, el comentario refleja una mentalidad arraigada que perpetúa estereotipos y desigualdad, evidenciando la distancia que aún existe entre el discurso institucional y la realidad en materia de respeto e igualdad de género.
En un contexto donde la violencia contra las mujeres sigue siendo una problemática grave en el país, declaraciones como esta no solo indignan, sino que también refuerzan la urgencia de exigir perfiles más preparados, sensibles y conscientes en los espacios de poder.







