El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, lanzó un llamado urgente para denunciar el impacto del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, al que calificó como una política de presión que castiga directamente a la población civil.
El mandatario sostuvo que estas medidas constituyen un “castigo colectivo prolongado”, al limitar el acceso de la isla a recursos esenciales y obstaculizar su desarrollo económico. En su posicionamiento, acusó a Washington de mantener una estrategia que, lejos de debilitar al gobierno, termina afectando a millones de ciudadanos.
Díaz-Canel advirtió que la situación en Cuba se ha agravado con el incremento del hambre, la escasez de medicamentos y la falta de insumos básicos, lo que ha generado un escenario crítico en sectores clave como la salud y la alimentación.
En este contexto, el gobierno cubano insiste en que el levantamiento del bloqueo no solo es una demanda política, sino una necesidad humanitaria urgente, en medio de crecientes tensiones internacionales y cuestionamientos sobre el impacto real de estas sanciones.







