La reacción de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, dejó ver algo poco común en sus conferencias: enojo abierto. Esta vez no hubo el tono pausado ni la serenidad con la que suele responder a cuestionamientos. La mandataria salió directamente a llamar mentiroso al periodista Jorge Fernández Menéndez por la información difundida sobre el estado de salud del expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La dureza de la respuesta abrió más preguntas que respuestas.
El episodio resulta llamativo por una razón evidente: Fernández Menéndez ha sido durante años uno de los periodistas más incómodos para López Obrador. Por ello, que justamente él fuera quien difundiera la versión sobre la salud del exmandatario levantó suspicacias en el debate público.
Si al final la información resulta completamente falsa, la discusión no debería limitarse a descalificar al periodista. La pregunta inevitable sería cómo surgió esa versión y quién permitió que circulara.
En política, las filtraciones rara vez ocurren por accidente. Cuando una información de ese calibre se mueve en el ecosistema mediático, generalmente hay fuentes, intereses y estrategias detrás.
Por eso, si la versión fue incorrecta, el gobierno federal tendría que explicar con claridad qué ocurrió y de dónde salió la información. De lo contrario, quedará la sospecha de que se dejó correr el rumor para después utilizarlo como argumento para desacreditar públicamente a un periodista crítico.
El problema de fondo no es solo la confrontación con la prensa, sino la transparencia.
Y si en medio de esta polémica se confirma que hubo manipulación o información deliberadamente falsa sobre la salud de López Obrador, entonces la exigencia política sería inevitable: que el propio expresidente aclare la situación públicamente e incluso que se evalúe su permanencia en la vida política activa si su entorno está utilizando este tipo de estrategias.
Porque en democracia la crítica puede incomodar, pero lo que no debería tolerarse es el uso de rumores o montajes para golpear a la prensa y manipular la discusión pública.







