Mientras las calles del municipio se deterioran y los reportes ciudadanos por baches se acumulan, el secretario de Movilidad e Infraestructura del Ayuntamiento de Puebla, David Aysa de Salazar fue visto en el Abierto de Tenis en Acapulco. No en una jornada de supervisión, no encabezando brigadas de mantenimiento, sino disfrutando de un evento deportivo de alto perfil.
La escena es políticamente devastadora: una ciudad con vialidades colapsadas y un funcionario que debería estar coordinando soluciones aparece en la playa. La pregunta es inevitable: ¿con qué recursos viajó y quién autorizó su ausencia en medio de una crisis evidente de infraestructura urbana?
Pero el problema no termina en el secretariode Movilidad e Infraestructura. La responsabilidad política recae directamente en el presidente municipal, Pepe Chedraui. Fue él quien integró el gabinete. Fue él quien decidió colocar perfiles que hoy demuestran más afinidad con el ocio que con el servicio público. Y es él quien debe responder por la falta de resultados.
El mensaje que envían es claro: mientras la ciudadanía esquiva baches, el gobierno esquiva responsabilidades. La administración municipal prometió eficiencia y cercanía, pero lo que exhibe es improvisación y frivolidad. Un secretario que prioriza un torneo de tenis sobre el mantenimiento urbano y un alcalde que parece incapaz de exigir disciplina a su equipo.
Gobernar no es repartir cargos entre amigos ni tolerar distracciones costosas. Gobernar implica resultados, presencia y rendición de cuentas. Si el secretario considera que su prioridad está en las gradas de un estadio y no en las calles de la ciudad, y si el edil lo permite, entonces el problema ya no es un viaje: es un modelo de gobierno que le quedó grande a quienes hoy lo encabezan.
La ciudad no necesita funcionarios espectadores. Necesita autoridades que trabajen.







