San Andrés Cholula, Pue.- Lejos de asumir una postura responsable frente a los señalamientos sobre el manejo de recursos en San Andrés Cholula, el PAN decidió atrincherarse en la defensa política de la alcaldesa Lupita Cuautle, optando por desacreditar las críticas en lugar de exigir transparencia y rendición de cuentas.
En un comunicado cargado de descalificaciones, la dirigencia estatal panista calificó las observaciones y cuestionamientos como “ataques” y “politiquería”, evitando responder al fondo del problema: la necesidad de aclarar posibles irregularidades mediante información pública, auditorías abiertas y explicaciones claras a la ciudadanía. Con esta postura, el partido no solo evade su responsabilidad ética, sino que refuerza la percepción de encubrimiento.
La defensa irrestricta de la alcaldesa contrasta con el discurso histórico del PAN, que durante años se ha presentado como promotor de gobiernos honestos y del combate a la corrupción. Hoy, ese discurso parece diluirse ante la conveniencia política, al minimizar cualquier señalamiento y cerrar filas sin exigir cuentas a su propia administración municipal.
Desde aquí debemos advertirles que aún les queda grande el cargo de “oposición” descalificar cualquier crítica no fortalece a las instituciones, sino que las debilita. La transparencia no se garantiza con comunicados ni con acusaciones a adversarios políticos, sino con datos, documentos y procesos verificables.
Al optar por la defensa automática de Lupita Cuautle, el PAN envía un mensaje preocupante: la lealtad partidista está por encima del derecho ciudadano a saber cómo se ejerce el dinero público. En un contexto de creciente desconfianza hacia los partidos, esta postura profundiza el descrédito y aleja aún más a la ciudadanía de quienes gobiernan.








