#AsíMeLoContaron

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dice el dicho. Quien asegura que el gobernador electo Luis Miguel Barbosa Huerta “será un pan de Dios” y no tendrá “mano dura” -Se Equivoca-.

Lo cierto, es que viene con todo… limpiará los rincones más lejanos de Puebla de toda aquella marca que represente a las pasadas gestiones, para emprender de “cero” un nuevo Plan de Trabajo que abarcará desde lo más simple hasta lo más complejo en materia de educación, salud y sobretodo Seguridad.

Las jornadas laborales para quienes integran el oficio público no será nada sencillo, se redoblará y se exigirá con calidad. Y comenzarán “los rumores” entre ciertos y falsos, de renuncias y nuevas contrataciones.

Otros extenderán su mano, pedirán disculpa y reconocerán sus errores; sin embargo, la piel de Barbosa Huerta es bastante gruesa para creer en lamentaciones, no se permitirán “segundas oportunidades”.

Los presidentes municipales están conscientes que la petición social de “revocación” solo las detiene un pequeño hilo podrido que en cualquier momento puede romperse; de no apegarse a los nuevos planes “resultados inmediatos y trabajo coordinado entre los diferentes niveles de gobierno”.

No habrá despidos sino renuncias; permanecerán los hombres y mujeres realmente de oficio que amen su trabajo, que amen trabajar, pero sobretodo que amen a Puebla y los poblanos.

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